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Corea del Norte robó más de 600 millones en criptomonedas en solo seis meses, y casi todos los ataques usaron IA

  • 28 jul
  • 2 min de lectura

Si alguna vez te has preguntado cómo financia Corea del Norte su programa de armas nucleares pese a estar aislada del sistema financiero mundial, aquí tienes parte de la respuesta: robando criptomonedas a gran escala, y cada vez con más ayuda de la inteligencia artificial.

Según un informe publicado el pasado 2 de julio por la firma de investigación blockchain TRM Labs, los ataques a plataformas de criptomonedas alcanzaron una cifra récord en el primer semestre de 2026: 207 incidentes, la mayor cantidad registrada nunca en un periodo de seis meses. Las pérdidas totales sumaron 972 millones de dólares.


El protagonista no es un ciberdelincuente cualquiera, es un país

De ese casi millón de dólares robado, unos 643 millones —el 66% del total— se atribuyen directamente a Corea del Norte, según el mismo informe. Y esa cifra es, probablemente, solo la punta del iceberg: TRM Labs aclara que ese cálculo únicamente contempla hackeos y ataques técnicos directos, sin sumar otras vías de ingresos ilícitos del régimen norcoreano, como el phishing, la ingeniería social o las operaciones encubiertas de trabajadores de tecnología norcoreanos infiltrados en empresas occidentales bajo identidades falsas.

Dos ataques concentraron buena parte del daño: los protocolos Drift Protocol y KelpDAO fueron vulnerados en abril y, entre ambos, sumaron pérdidas de alrededor de 577 millones de dólares. Ambos casos se han vinculado a actores relacionados con el gobierno de Corea del Norte.


La curiosa paradoja: más ataques, pero menos dinero robado en total

Pese a que el número de incidentes batió récords, el dinero total perdido en este primer semestre fue menos de la mitad de los 2.300 millones de dólares robados en el mismo periodo de 2025. La explicación no es que la seguridad haya mejorado drásticamente, sino que este año no ha habido ningún "mega robo" comparable a los que marcaron records anteriores.

El dato más revelador quizá sea este: de los 207 casos, 125 fueron por explotación de vulnerabilidades en contratos inteligentes (el tipo de ataque más habitual), pero la mayoría de esos incidentes fueron relativamente menores, con una pérdida mediana de apenas 219.000 dólares por ataque. En cambio, los ataques dirigidos directamente contra la infraestructura —las claves y sistemas que autorizan el movimiento de fondos— representaron solo el 15% de los casos, pero se llevaron el 76% del dinero robado. Cuando los atacantes van a por la infraestructura en lugar de a por un contrato suelto, el golpe es mucho más grande.


Y aquí entra la inteligencia artificial

Según expertos del sector consultados sobre la tendencia, prácticamente la totalidad de los ataques detectados en los últimos meses habrían usado inteligencia artificial en algún punto del proceso: ya sea para encontrar la forma de atacar un sistema, para programar el propio código malicioso que explota el contrato inteligente, o para automatizar partes del ataque que antes requerían meses de trabajo manual de un equipo de hackers.

La combinación no podría ser más incómoda: un régimen aislado y con necesidad urgente de financiación, cada vez más rápido a la hora de encontrar y explotar fallos gracias a herramientas de IA que, en teoría, se diseñaron para todo lo contrario.


 
 
 

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